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Con todos ustedes la rifa más surrealista de la historia

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“Muñecas chochonas”, “perritos pilotos” y bicicletas de dudosa calidad. Todos deseábamos uno de estos maravillosos premios –o eso creíamos en nuestra tierna infancia– cuando paseábamos, de la mano de nuestros padres, cerca de las numerosas tómbolas que se instalaban en las ferias de nuestras ciudades y pueblos. Aunque, por desgracia, pocos fuimos los afortunados que se llevaron a casa uno de estos preciados “trofeos”.

Ahora, con más años encima, con un poco de barriga y muchas canas hemos cambiado los “perritos pilotos” de nuestra infancia por los deseados euros de la Primitiva, la Quiniela, el Euromillón y el cupón de la Once. Sí, esos con los que sueñas despierto. Y con la llegada de la Navidad, oh blanca Navidad, también añadimos a todos estos juegos de azar los sorteos de “espectaculares cestas”, que lo mismo contienen un coche deportivo que un jamón de pata negra o una moto de gran cilindrada. 

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Pero los boletos para estas cestas se pueden comprar en casi cualquier fecha del año, no sólo en Navidad. Son las típicas papeletas que venden por cinco euros y en las que te puede tocar casi de todo. Pero lo que nunca habíamos visto era la que publicaba el pasado mes de agosto en su perfil de Twitter el director de cine Juan José Campanella, y que es puro arte.

En el tweet, que se convirtió en un fenómeno viral con más de 22.000 retuits y 32.000 “me gusta”, se puede ver como el primer premio es un cerdo sin una pierna, y el segundo la pierna de un cerdo. Sin querer parecer muy suspicaces, parece que ambas partes pertenecieron en algún momento al mismo animal. El tercer premio son dos botellas de ron, que esperamos no tengan nada que ver con el cerdo en cuestión.

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“Hace media hora que me estoy riendo con esta rifa. No me deja dormir.”

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