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Se convierte en el Luis Bárcenas de First Dates al proponer lo que nadie se había atrevido hasta ahora

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Lo que está logrando ‘First Dates’ noche tras noche es para quitarse el sombrero. El dating show más popular de la parrilla televisiva cumplía hace unos meses su primer aniversario en antena, pasando en este tiempo de que nadie apostase un euro por ellos a ser uno de los puntos fuertes de Cuatro.

La fórmula, aunque parezca sencilla, es muy difícil de conseguir: un presentador como Carlos “Cupido” Sobera –quizás uno de los cinco mejores de nuestro país–, unos camareros con tan buen rollo como Lidia Torrent y Matías, y un equipo de guionistas que cada noche nos sorprende con nuevas historias. Bravo por ellos.

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La última cita que nos ha dejado con la boca abierta y el culo torcido tenía como protagonistas a Mónica y Alfredo, que compartieron velada el pasado 25 de agosto. Al parecer, la pareja tenía muchas cosas en común, y una de ellas era viajar. ¿A quién no le gusta viajar, verdad?

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Pero Alfredo, además de viajar, también tiene una extraña afición por meterse en el bolsillo los objetos de la mesa donde cena, y ni corto ni perezoso se llevó una bola del mundo que adornaba la mesa: “Me la llevo de recuerdo. No hace daño a nadie”. Hombre, Alfredo, que te está viendo toda España, un poquito de por favor.

Mónica flipaba en colores con Alfredito –no es para menos– y le recriminó su actitud, a lo que éste contestaba: “¿Tú nunca te has llevado el cenicero de un bar?”. NO ALFREDO, nadie se lleva los ceniceros de los bares, o por lo menos nadie con un mínimo de vergüenza.

Finalmente, entre Mónica y Alfredo no surgió el amor (qué sorpresa) y cada uno siguió su camino. Un aviso para los dueños de hoteles, bares y restaurantes que nos lean: si aparece Alfredo ya sabéis, ponerle cadena hasta a la balleta del fregadero.

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