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Un restaurante destruye con su respuesta a un cliente que se quejó en TripAdvisor

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Hace poco conocimos a aquella trabajadora de una pensión situada en Zaragoza que se convirtió un fenómeno viral por su honestidad brutal… y por tener la mecha muy corta a la hora de contestar las peores valoraciones de sus clientes. O el penúltimo ejemplo que conquistó las redes: el del Hotel Restaurante Landaben, de Pamplona, que lo petó gracias a la respuesta que dio a un supuesto cliente que se quejó en Google de que “la cama supletoria no tenía un colchón adecuado.

Y es que las plataformas de opinión de hoteles y restaurantes se han convertido en un auténtico campo de batalla entre los dueños y los clientes, y las respuestas más ingeniosas acaban triunfando en las redes. El último caso es el de Venta Aurelio, un restaurante de Chipiona, Cádiz, que se ha coronado con su contestación a un cliente descontento.

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El texto se ha vuelto viral en las redes después de que el propio establecimiento lo compartiera en Twitter. Todo comenzó cuando un usuario puntuó al restaurante con un uno —la puntuación mínima—, titulando su crítica como “Muy decepcionados.

“Fuimos a conocer la venta en familia y salimos decepcionados: comida sobrevalorada y escasa, todo bastante salado, almejas muy pequeñas para su precio en carta, calamar a la brasa con mal sabor, brasa mal hecha, choco a la plancha sin sabor, te sirven el vino en cantidad como si fuera agua, nos sirvieron la comida sin seguir orden entre los entremeses y la comida principal, y no prestaron atención suficiente y olvidaron algún plato, las patatas demasiado fritas, saladas y aceitosas.”

Pues bien, los responsables del restaurante se tomaron muy en serio el comentario, quizás porque sólo tres de de las 143 opiniones que tiene son pésimas… y esta fue su contundente réplica:

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“Estimado usuario.

Con todo el respeto y educación que se merece, permíteme que le diga que usted tiene muy poca vergüenza y la cara muy dura.

Usted y su familia venían a comer de gañoteo y se equivocaron de lugar.

No sé si en otros establecimientos le habrán entrado al trapo, pero aquí, señor, esa forma de actuar no la contemplamos.

Usted se sienta en la mesa, pide y si, por las circunstancias que sean, no le gusta determinada especialidad lo dice al momento y se le cambia por otra que sea de su agrado.

Lo que no vale, es que usted y su familia se harten de comer y beber y a la hora de pagar empiece a decir tonterías para no pagar y amenazar con escribir y hablar mal de nuestro establecimiento. ESO AQUÍ NO VALE.

Disfrute lo que pueda y engañe a quien se deje, que la vida son dos días.”

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

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