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El épico mensaje de despedida de una sidrería en Gijón a sus “impresentables” clientes

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En los últimos tiempos hemos compartido algunos carteles que se han convertido en virales por las razones más variopintas. Por ejemplo, estas señales de Sevilla con las que hubo mucho cachondeo en las redes por culpa de su curiosa traducción al inglés. O este cartel encontrado en un bar de Fuengirola que hizo las delicias de todo el mundo… y que seguramente les hizo ganar muchos clientes, a pesar de no ser precisamente hospitalario.

Si hace unos días las redes se fijaron en el desternillante cartel encontrado en el local del Club Deportivo La Unidad, de Málaga, que ha aprovechado el contexto político para cambiar de nombre a uno de sus bocadillos, que hasta ahora se había llamado “pitufo a la catalana, después le tocó el turno al bar La Nova Farga del barrio de Sants de Barcelona, que colocó un divertido cartel inspirado en la suspensión de la declaración de independencia de Puigdemont. Y ahora, es una sidrería de Gijón la que ha conquistado a los internautas al anunciar su cierre con un “cariñoso” mensaje dedicado a sus clientes.

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Por lo visto, a la sidrería Casa Marcelo no le fue muy bien en sus apenas 8 meses de vida, algo desgraciadamente común entre los que deciden emprender un negocio hoy en día. Y aunque no sabemos qué es lo que falló —¿quizás el cachopo no estaba a la altura?—, el dueño decidió dedicarle a sus clientes un mensaje de despedida que suena a ajuste de cuentas.

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Un mensaje que ha decidido borrar ya que parece que estaba teniendo más éxito que el propio bar… pero no profundicemos en la herida. El mensaje en sí empezaba bien:

“La Encina cierra sus puertas después de 8 meses ininterrumpidos, agradecidos a cuantas personas han venido y disfrutado de nuestra comida, sidra y ambiente, os tendremos en el recuerdo.”

pero no tardaba en torcerse, con unas palabras con las que se identificarán todos los que hicieron un evento multitudinario en Facebook al que luego no se presentó nadie:

“A los amigos que un día nos dijisteis que iríais al local que tuviese aparcamiento, este lo tenía y no aparecisteis.”

A partir de aquí, el dueño empezó a venirse arriba y no dejó títere con cabeza: la lió contra ex empleados, clientes… e incluso algún camello que por lo visto frecuentaba el lugar:

“Agradecidos también de esa manada de impresentables que nos difamaron hasta la saciedad, en especial a Alba ex camarera de este local por decir a los cuatro vientos que no se le había pagado cuando el tema es que nunca trabajo tan poco y cobro tantísimo.

También un especial recuerdo al enano de polígono conocido por Javier el negro, POR CIERTO ME DEBES DINERO, Andrés de verdad hazte mirar no puedes mentir de la manera que lo haces, en fin patada en los cojones a todos y cada uno de aquellos y aquellas que nos difamaron todo este tiempo, a los que venían a traficar que seles echo, así como a los que consumían coca, al amigo de mi tío, Felipe, los he visto tontos pero como tu ninguno, lazarillo es lo que eres, no esperaba esta actitud.”

Lo mejor, el final: “en definitiva ya me he quedao agusto“.

El mensaje permaneció un par de días en Facebook hasta que, en un arrebato de lucidez, decidió quitarlo. Pero las redes lo recuerdan así:

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.